UN LUGAR IDÍLICO QUE ENAMORA

Finca Biniagual

Historia de Biniagual

La Finca Biniagual es un histórico llogaret de origen morisco situado en el corazón de la zona vinícola de Binissalem, hoy dedicado a la viticultura y a la elaboración de vinos con identidad propia en Mallorca. Empresa familiar con un firme compromiso con la sostenibilidad, combina tradición, paisaje y agricultura en un entorno único.

El conjunto, perfectamente integrado en el paisaje mallorquín, está formado por 14 casas, una capilla, una bodega histórica y la vinoteca.

La bodega es el alma de la finca y refleja una profunda tradición vitivinícola. Biniagual fue históricamente un importante núcleo de la vid y producción de vino hasta que, a principios del siglo XX, la filoxera acabó con los viñedos, como ocurrió en gran parte de Europa. 

Casi un siglo más tarde, la tradición vitivinícola fue recuperada con la replantación de viñas y el renacer de la producción de vinos propios en la finca. 

La historia de BIniagual lo convierte en uno de los enclaves más singulares de Mallorca. En época de los moriscos, fue una alquería dedicada a la horticultura. Tras la conquista de la isla por Jaume I, pasó a manos de los vizcondes de Bearn, quienes en 1264 lo donaron al convento de Jonqueres, en Cataluña.

Posteriormente, se introdujeron nuevos cultivos como el olivo, la vid y los cereales, transformando el paisaje agrícola de la finca.

En el siglo XVI, Biniagual se había consolidado como un pequeño núcleo con seis casas, aunque quedó despoblado tras la peste de mediados del siglo XVII.

PROSPERIDAD Y UN NUEVO COMIENZO EN BINIAGUAL

El llogaret de Biniagual vivió su momento de mayor prosperidad a principios del siglo XVII. Sus habitantes se dedicaban a la ganadería, con la cría de ovejas y cerdos, así como a la viticultura y al cultivo del olivo. A principios del siglo XIX, los olivares fueron dejando paso a las viñas, hasta que Biniagual se convirtió prácticamente en un monocultivo de vid.

Gracias a su privilegiada ubicación en el cruce del Camí de Muro y del comino de Binissalem a Sencelles, Biniagual ocupa un lugar importante en la red de comunicaciones de Mallorca. Muchos viajeros se alojaban en el llogaret durante sus desplzamientos por la isla. Por este motivo, a mediados del siglo XIX se estableció una dependencia de la Guardia Civil, posteriormente abandonada, aunque la antigua Casa Cuartel aún se conserva en el centro del pueblo. El oratorio fue bendecido en 1734.

En este contexto de prosperidad económica y crecimiento demográfico, Biniagual continuó desarrollándose: entre 1840 y 1850 se construyeron doce nuevas casas, y los edificios existentes fueron ampliados y reformados.

Sin embargo, a principios del siglo XX la situación cambió drásticamente. La filoxera, que llevaba años devastando los viñedos en Europa, llegó finalmente a Mallorca, acabando también con las viñas de Biniagual y poniendo fin a su etapa de esplandor vitivinícola. 

Los habitantes intentaron reactivar la actividad agrícola mediante el cultivo de almendros e higueras, así como con la cría de ovejas y cerdos. No obstante, este modelo resultó poco rentable y acabó provocando el abandono progresivo de las casas.

A mediados del siglo XX, Biniagual se había convertido en un lugar abandonado y parcialmente en ruinas.

Reconstruido desde las ruinas

En 1968, los actuales propietarios adquirieron la Finca Biniagual con el compromiso de recuperar la viticultura y reavivar así una parte esencial de la cultura mallorquina. En las décadas siguientes, la finca fue restaurada progresivamente y se replantaron los viñedos.

En la actualidad, Biniagual cuenta con 34 hectáreas de viñedo y produce sus propios vinos.

SUMÉRJASE EN LA AGRICULTURA DE LA FINCA BINIAGUAL

La Finca Biniagual es una explotación agrícola dedicada principalmente a la viticultura. Fiel a nuestra filosofía practicamos una agricultura tradicional en Mallorca basada en la diversidad de cultivos y la sostenibilidad.

En una superficie de unas 170 hectáreas, además de la vida, cultivamos olivos, almendros, cítricos (naranjos y limoneros) y algarrobos.

Asimismo, sembramos forraje y cereales destinados a la alimentación de nuestro rebaño de aproximadamente 300 ovejas. La finca cuenta además con un panal de abejas, que contribuye de forma natural a la polinización y al equilibrio del ecosistema. Todo ello, junto con los alcornoques presentes en la finca, forma parte del paisaje agrícola tradicional de Mallorca.

La Finca Biniagual trabaja bajo las normas de la Producción Integrada, un sistema que combina el uso responsable de los recursos naturales con técnicas agrarias sostenibles, reduciendo al mínimo la utilización de fertilizantes y productos fitosanitarios, y priorizando prácticas respetuosas con el medio ambiente.

A través de este modelo agrícola diverso y sostenible, contribuimos al mantenimineto de la biodiversidad y del paisaje tradicional de Mallorca, tan valorado a nivel internacional. 

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